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La Historia de Gato Jack

Hoy Marietta a compartido, la historia de un gatito muy especial para nosotros ya que ha sido parte de nuestra vida desde los comienzos de Centralvet… “Hace 18 años Gato Jack llegó a esta tierra. Un mes y medio después, lo hizo a mi casa. Era una bola de algodón, con patitas y un punto rosado como nariz. No parecía un ser vivo sino un muñequito a cuerda, tan pequeño era. Él alegró mi primer depto, que tenía dos ambientes y estaba amoblado sólo con una cama, un librero y una cómoda. En el living comedor vacío, Jack y yo hacíamos pic nic.

 

Lo primero que me enseñó fue a tomar conciencia de lo maravillosa y frágil de la vida. En su cuerpo diminuto latía un corazón, funcionaban dos riñones, dos pulmones, intestinos, estómago, en fin. También hizo que dejara de mirarme el ombligo. jack1-300x225De ser cuidada, en mi casa materna, pasé a cuidarlo, a preocuparme por él. Ya no podía hacer lo que quería, no podía quedarme fuera en cualquier momento. No, ya no, estaba Jack. Su presencia me obligó a pensar en el otro.

 

Luego, cuando se convirtió en maestro de Gatucho, me enseñó su gran sabiduría animal: él inmediatamente tomó el papel de maestro, aunque no alcanzaba el año de edad.

 

Jack se impuso en la manada con actitud serena. No necesitó pegarle nunca a Gatucho, Gatucha, Gaspar o Negrita, nunca hizo maldades y siempre demostró un apego enorme a los seres humanos. No hay visita que no haya recibido los honores de Jack y su afán imperioso de comunicarse.

 

Sensible, cuando Gatucha partió no quiso comer por varios días. Lo mismo cuando Rucio estuvo hospitalizado. Entonces también se enojó conmigo y no quiso subirse a mi cama hasta que Rucio volvió a casa.

 

Se fueron cuatro de sus hermanos y Jack sigue conmigo. Ahora me enseña lo que es la vejez. Mis padres no llegaron a viejos, no conocí abuelos ni abuelas, ni otros parientes mayores, así es que su presencia me acerca al deterioro de los órganos, al cuerpo que se apaga, a los pasitos cortos, al cansancio.

 

Es muy difícil explicar lo que es Jack en mi vida. Son 18 años juntos, en los que he crecido, cambiado de pegas, de pololos, en que han llegado amigos y se han ido otros. Mirarlo y escuchar sus ronrroneos siempre ha sido tranquilizador. Él ha sido lo permanente, lo inmutable, lo invariable en una vida donde se imponen los cambios.

 

Después de un mal día siempre me ha hecho sonreír pensar que Jack está en casa. Después de un pelea tomarlo en brazos siempre ha sido reponedor.”

 

¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS GATO JACK!!